Reflexiones sobre un terremoto

|| Inventario de nuestro lado más humano


Vuelvo a escribirles luego de varias semanas sin hacerlo. Han sido para mí tiempos de agenda repleta y múltiples frentes abiertos. Buena parte de mi energía la he puesto en mi familia que me ha requerido, en un viaje a Colombia lleno de muchos retos y avances, y en especial la concreción de un nuevo programa para empresas que puse a prueba con una startup de nombre Karvio. De esto les estaré contando en próximas cartas, pero hoy, quiero dedicar este espacio a una reflexión que me deja el reciente grave terremoto que, como muchos sabrán, tuvo lugar en mi país. Estremece nuestra parte más humana. Aquí voy.

El planeta se sacude por dentro y buena parte de la vida como la conocemos se desmorona. La seguridad que siempre anhelamos, la que estamos programados para buscar, se muestra como lo que realmente es: un mero espejismo. Tantas son las variables por fuera de nuestro control, somos ínfimos habitantes de un planeta cuyas fuerzas escapan nuestra dimensión.

Le escuchaba decir a Pirry, periodista y documentalista colombiano, que vivimos en la piel de un tomate. La corteza terrestre, esa capa que alberga todo lo que llamamos vida —en ella ciudades, montañas, océanos, nosotros—, es una película delgadísima sobre una esfera de rocas y fuego. El terremoto en Colombia fue un ajuste mínimo a 100 km de profundidad, pero significó la pérdida de vidas y de tantas cosas que tardamos hasta generaciones en edificar. Cuando la tierra tiembla, tiembla también nuestra psique. Caminamos sobre el supuesto de que el suelo no se mueve, hasta que la tierra nos sorprende. Nuestro sistema nervioso —el individual y el colectivo— queda como recalculando sobre aquello que realmente puede dar por sentado.

Se han perdido muchas vidas, familias enteras han perdido piso, cama y techo… se han perdido a sí mismas. Tantas historias que afligen nuestro corazón. Es como si alguien jalara el cable del afán de una sociedad, y nos pusiera a todos en nuestro modo más humano. La solidaridad y la vulnerabilidad nacen de la misma raíz. Sabernos frágiles ante la magnitud de eventos que no controlamos nos une en nuestra ventaja como especie. Evolucionamos porque sobrevivimos, sobrevivimos porque cooperamos. Deseo que esta gran expresión de atención al otro sobreviva el viraje de los titulares de noticias, cuán bien nos hace servir a nuestra sociedad más allá de la urgencia de las catástrofes.

Para quienes en medio de estos eventos perdieron a un ser querido, mi más profundo abrazo. El duelo es una escuela, un proceso que desarma, que limpia y esclarece el alma. Pero debemos pasarlo por el cuerpo, sentirlo e integrarlo. Cada quien a su ritmo, sin reprimirlo o esquivarlo. Una forma de verlo que a mí me ayudó mucho es esta: nuestra vida y la de nuestros seres queridos cumple una misión, vivimos para evolucionar espiritualmente. Y en este trasegar somos a la vez herramientas en la vida de alguien más. A veces una misión requiere de enfermar, de partir inesperadamente. En última instancia, vinimos también a trascender el hermoso apego que el amor siembra en nuestro corazón, para reconocernos como almas y aprender a amar desde allí —más allá del cuerpo, de esta vida y de sus tiempos. El duelo es también una puerta hacia una vida más consciente, más simple, más sentida.

Que tantas vidas truncadas nos sirvan a los demás de llamado: la vida no es un ratico, la vida es solo el momento presente. Vivamos siempre conscientes de lo realmente importante, no solo de lo urgente. Como dice mi esposa: Nosotros hacemos planes y Dios…

Que el espejismo de la seguridad no nos secuestre nuevamente, ni para buscarla afanadamente, ni para sentirnos eternos en carne y hueso, ni para vivir ensimismados. Somos humanos en un universo extraordinario que no controlamos. Las fuerzas que nos corresponden son el amor y la indiferencia: solo una nos une y hace fuertes. Que prevalezca.

Gracias especiales a quienes nos han permitido apoyar desde lejos las acciones de ayuda en Colombia.

Vida y más vida.

Un abrazo,

Tony Varela | Coach · Ingeniero · Atleta


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