Desentrenar el Afán. Mi Método.

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|| Dos pájaros de un tiro, reza el dicho.

9 de enero, mi segunda carta del 2026. Reservé la mañana para escribirla. Prisa y afanes a un lado, eso procuro, nada fácil. A veces yo mismo discuto con el tiempo, me puede tomar mucho aprobar mi propio párrafo, me gusta sentir cada frase. La agenda por estos últimos días en Colombia aprieta, pero procuro proteger este espacio. Escribir es en sí mismo una de mis prácticas para desentrenar la prisa. Dos pájaros de un tiro, reza el dicho.

Recibí respuestas a mi última carta, reflexiones muy interesantes todas, relatos personales. Gracias. Sé que el título “El Fin del Afán” pudo sonar un tanto optimista, atrevido, desafiante o ingenuo. Cada percepción apunta al ritmo interno de quien percibe. Fue muy interesante. Me alegra saber que generé una pausa para reflexionar, ese es mi mayor propósito.  En todo caso dirijo mi primer párrafo hacia una ligera aclaración, no solicitada: La velocidad de la vida es la que es, altísima en mi experiencia. Acelerada. Pero prisa y afán no son etiquetas para el ritmo de nuestros oficios, son la falta de calma, concentración, o presencia con la que pudiéramos hacer una cosa a la vez. Al tiempo no le importa.

Vine a hablarles de un método al que bauticé Houston. Preparaba a un cliente para un reto mayúsculo y necesitábamos desplegar una estrategia mental para afrontarlo. De ese proyecto nació el nombre, pero el método ya lo aplicaba para mí en escenarios diferentes. El legendario Atlas Mountain Race es una danza con la supervivencia, se acumulan casi 1.500 km de recorrido con más de 20.000 metros de ascensos, rangos de temperatura entre los -10° y los 40° centígrados. Y eso casi es lo de menos. Esfuerzo físico y falta de sueño llevan el cuerpo al límite, la mente puede entrar en terrenos de alucinación. 

Acordamos con mi cliente que en medio de su soledad allá afuera superviviendo, debía mantener vigilancia sobre sus pensamientos, darle  instrucciones claras a su mente. Era de vital importancia, en el mismísimo sentido de la palabra. Houston era el centro de comando, Apollo era él con su cuerpo y mente en los desiertos y montañas de Marruecos.


A veces eran simples llamados de monitoreo, Houston solicitaba reportar ritmo de respiración, fatiga en piernas, dolores articulares, sensación de hambre, orientación y navegación, estado anímico. El diálogo de vigilancia en sí ya era una forma de arrastrar la mente al presente, darle una tarea para ello.


Otras veces activábamos el famoso llamado “Houston we have a problem” - todo esto, aclaro, pasaba en diálogo interno, mi atleta no tenía comunicación conmigo, solo un satelital para activar un rescate o retirada. Cuando había problemas, Houston tenía ya protocolos de qué hacer en caso XYZ (los habíamos preparado antes). Houston daba instrucciones, un paso a paso bien definido. Esto era de vital importancia a nivel físico, pero sobre todo mental. Los pensamientos podían oprimir, paralizar e incluso engañar… en ese momento, narrarse lo que debía hacer a continuación era la línea de vida hacia la meta.

Tom Hanks protagonizó la película Apollo 13, de allí surge Houston. Pero también protagonizó Cast Away (Náufrago), no sé si recuerdes a Wilson en esa película. En aquel proceso de entrenamiento llegamos a chistear con Wilson, una carrera así te puede llevar a extremos. Mi cliente antes de conocerme había fallado un intento, activado el rescate el año anterior. De la mano de Houston y de Wilson, con la preparación física y estrategia mental que desplegamos, pudo cruzarla en su segundo intento, fuerte y pleno.

El uso en ese escenario extremo no le quita simplicidad al método, es efectivo para permanecer presentes que es lo que promuevo. La semilla del afán es que la mente despegue del momento presente, allá arriba germina la angustia y la ansiedad. 


Te quiero contar como empleo el método Houston en algo más cotidiano cómo por ejemplo salir a caminar, a correr o a andar en bicicleta. Seguro que lo puedes aplicar en otras actividades también. Se trata, como decía en mi carta anterior, de asignar tareas a tu mente. Pedirle que deje de pensar suele ser poco efectivo.

Pongamos que saliste a correr, llevas X número de minutos haciéndolo y te das cuenta de cómo tu mente ya estuvo en muchos lugares más. Cuánto falta, qué haré después, qué me espera en el trabajo, por qué hice lo que hice ayer… Lugares habidos y por haber. Incluso con música pensada para distraer, la mente tiene la capacidad de no estar donde está el cuerpo. Entonces usemos el cuerpo en movimiento.

  • Registras que estuviste en otro lado con tu mente → Apollo “llamando” a Houston: Solicito instrucciones para volver. 

  • Houston (tu conciencia capaz de observarte y hablarte) empieza a dar instrucciones a Apollo (tu mente). Deben ser instrucciones claras, fáciles y progresivas, ejemplos:

    • Hasta el próximo cruce, siente los pasos, las zancadas. Lleva tu atención al contacto con el piso, a cada rebote, a cómo se siente el impacto en otras partes del cuerpo. Luego me informas. 

    • Por 1 kilómetro, siente la brisa en el cuerpo. Cómo se siente al contacto en la cara, qué hace la ropa con la piel, registra la frescura. Luego me informas. 

    • Por 3 minutos, siente la respiración, nota el aire entrar, su temperatura, la presión en pecho, la salida del aire, el ritmo. Luego me informas. 

    • Hasta aquel pico que viene, céntrate en los sonidos. El canto de pájaros, la brisa, tus pasos, ¿qué más? Luego me informas. 

Son solo algunos ejemplos, la lista completa de las instrucciones que me he dado sería muy larga. En últimas no se trata de exigir perfección en cada tarea, al principio costará un poco y es normal una ligera distracción, lo importante será cuántas veces la notas y vuelves a la tarea. El largo del informe no importa, pero debe haber informe. Esto es entrenamiento, y como con la actividad física, la mente también pone resistencias. Y estas cobran forma en juzgamiento de la tarea antes de hacerla, pero se entrena la mente haciendo, de ninguna otra manera.

Sí que me gustaría saber que te atreves a probarlo. Mucho más me gustaría leer cómo te va con ello, cómo lo sientes. Recuerda que es un proceso, como con tu cuerpo. Ten esto sencillo siempre muy presente:

Vale la pena desentrenar el afán. Lo que ganas aplicando este método es transferible a otros escenarios y ámbitos de tu vida.

Volviendo al dicho, matas dos pájaros de un tiro. Entrenas cuerpo y mente. En una próxima carta (solo tal vez la siguiente) - quiero regalarte un audio-training que te lo puede facilitar. Sería un Houston hablándote al oído mientras entrenas, una meditación en movimiento.

Gracias por tu tiempo y  atención.
Coach Tony

Exponential Health Coach (IQUIM) | Endurance Coach | Life Coach

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