La trampa del todo o nada

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|| Flexibilidad operativa para sostener lo que te prometes

Si tu plan solo funciona en días buenos, no es un plan: es una fantasía.

Soy amante de las montañas. Me encuentro de vuelta en casa, mi hijo Mateo está por nacer. Vivimos en el norte de Italia, por estos días los Alpes nevados son fuente de inspiración, también para escribir. En mi anterior carta prometí compartirles un menú de rescate, pequeñas acciones que podemos ejecutar para salvaguardar nuestra identidad de hacedores, consistentes con aquello que nos prometemos. Empiezo con una metáfora.

Tu meta vendría a ser la cima de la montaña a conquistar, pero alcanzar la meta es un momento fugaz. El 99.9% del tiempo estás en las laderas y es allí, en el paso a paso hacia la cumbre, donde la montaña te transforma. Es en el proceso hacia nuestras metas donde sucede la magia. He llegado a cumbres tan agrestes que no habrán sido más de 10 minutos allí, contra 5 a 7 días ascendiendo. ¿Conoces esa sensación de dicha al cruzar la meta de una carrera? Fantástica, pero fugaz. Las metas motivan y señalan el camino, pero quédate con la ladera, con el proceso. Allí es donde todo lo que nos proponemos vale la pena. Insisto en que debemos tener un sistema para mantenernos en ese camino… y disfrutarlo.

Antes del menú, dos reflexiones nacientes del intercambio con mis queridos lectores.

1. El todo o nada es una trampa. La obsesión por la meta es un arma de doble filo, te cortas fácilmente si anclas tu valía como persona a la consecución de tus metas. Hervir por conseguir algo es un motor valioso, pero - ¿qué pasa cuando viene una tormenta? En la respuesta a esa pregunta hay mucho valor. Arriba en la montaña las tormentas aparecen muy rápido - ¿qué haces? ¿Te vistes de Rambo y arriesgas tu vida o desistes y te das por vencido? ¿Todo o nada? Para nada, lo mejor es armar campamento, bajar a campo base, cambiar la ruta. Importa el sistema que tengas en la ladera. Mi “plan de rescate” es una respuesta directa al “todo o nada” - te mantiene en el camino.


2. La disciplina férrea es importante. La patada en el c* saca a muchos del sofá, es necesaria en muchos contextos. El primero de enero es un momento “kick ass”.  Las librerías suelen tener dos pasillos, el de “bravehearts” con el cuchillo entre los dientes y el de la psicología compasiva. Tampoco aquí es lo uno o lo otro, necesitas de la combinación. Un plan de rescate no es complacencia, es flexibilidad operativa, es la compasión contigo mismo que te sostiene. ¿De qué te sirven los latigazos cuando fallas? Con el tiempo atacan el gozo por lo que haces. ¿Quieres disfrutar del 99.9% del tiempo de tu vida que pasas en las laderas? Encuentro que muchos hombres latinoamericanos relacionan compasión con debilidad, la palabra ataca el ego. En alemán, mi otra lengua madre, lo separan: Mitgefühl no es Mitleid. Mitgefühl traduce “sentir con”, apunta al autocuidado, a la empatía madura, nada de condescendencia. Mitleid apunta a pena o lástima. Dos palabras distintas. Propongo dominar el ego, propongo aplicar el análisis DOFA a uno mismo en la ladera, con pragmatismo. Propongo un sistema para la constancia. 

Ahora sí, algunas opciones de rescate para diferentes ámbitos de la vida cotidiana, y de las metas que solemos proponernos a principio de año. Aquí va lo prometido.

A tener presente: Las acciones “de rescate” no se improvisan en plena tormenta, se diseñan previamente para pasar a ejecutarlas rápidamente. Además:

  • Deben ser ridículamente fáciles. Tan fáciles que desactiven excusas. Si exigen demasiada energía, no son un rescate.

  • Deben dejar evidencia. Que puedas marcar como: hoy me presenté, cumplí. La identidad de hacedores la protegemos con hechos, no con intenciones.

  • Deben estar integradas a tu vida real. A tus rutas, tus espacios, tus horarios, tus rutinas. Si dependen de condiciones perfectas, no sobrevivirán febrero.

→ Moverse más / entrenar
☐ Quería entrenar → 10 minutos de movimiento (caminar rápido / escaleras / trotar)
☐ Quería gimnasio → 15 sentadillas con salto + 10 flexiones + plancha 45 segundos

→ Regular estrés / entrenar calma
☐ Quería meditar 15 min → 3 minutos de respiración con exhalación larga
☐ Quería despejarme → 10 minutos de caminata sin audífonos

→ Dormir mejor
☐ Quería rutina completa → 5 minutos de aterrizaje: luz baja + respiración lenta + cama
☐ Quería acostarme temprano → “cierre fijo”: a tal hora, pantalla fuera. Solo ese gesto

→ Comer mejor
☐ Quería cocinar bien → “plato rápido” (lo que haya): proteína simple + fruta/verdura
☐ Quería comer ordenado → opción segura lista: yogur + fruta / snack saludable

→ Orden / organización
☐ Quería ordenar todo → 5 minutos: una sola superficie (escritorio/mesa/cocina)
☐ Quería planear la semana → 3 bullets para mañana: 1 prioridad + 1 bloque + 1 rescate

→ Aprender/Estudiar
☐ Quería leer 20 minutos → leer 1 página. Punto
☐ Quería aprender algo hoy → escuchar podcast/episodio mientras conduces

→ Finanzas / ahorro
☐ Quería hacer presupuesto → 3 minutos: registrar gastos de hoy
☐ Quería ahorrar → compra impulsiva que evites hoy es micro-ahorro para vacaciones

→ Relaciones / conexión
☐ Quería reunirme con amigos → mensaje breve “me acordé de ti / gracias por”
☐ Quería cultivar vínculos → agenda una fecha concreta (día y hora) para vernos

Cuando el día se complica, el plan de rescate te mantiene en el camino con un gesto mínimo pero decisivo: evidencia. Te propongo algo simple: hoy mismo elige 2 rescates de esta lista. Anótalos y ensáyalos una vez en un día fácil, así cuando llegue la tormenta sabrás qué hacer, sin sobrepensar.

Y si te animas, cuéntame: ¿cuál rescate crees que más te serviría en estas próximas semanas? ¿Qué meta trazada en enero es la que más se te complica sostener? Te leo. Estas cartas las construyo en la ladera, con ustedes.

Gracias por tu tiempo y atención.
Coach Tony

Exponential Health Coach (IQUIM) | Endurance Coach | Life Coach

La vida sucede en la ladera, la meta es un momento fugaz.

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