Respirar la Aceptación | Lo que hago cuando no estoy bien.
Para empezar por lo práctico, hoy quiero compartirte lo que hago cuando las cosas no van bien. No hace falta entrar en detalles aquí; los desafíos hacen parte de lo cotidiano y todos tenemos los nuestros, pero por estos días necesito cuidar mi energía y trabajar activamente por mi tranquilidad. Hoy por hoy soy muy intencional con esto, muy práctico. Entiendo cómo funciona mi cuerpo y tomo el mando. Antes permitía que el cuerpo se apoderara de mí y los pensamientos tomaban vuelo propio; allí no quieres estar.
Lo primero que hago es afinar mi perspectiva, prefiero no mirar hacia otro lado o distraerme cuando el ánimo pesa. Siempre que no me siento bien me digo: es momento de aprender, de explorar. Es un territorio que quiero recorrer con serenidad. Y lo recorro con el cuerpo, no solo con la mente. Si no hago algo por permanecer tranquilo mientras transito esas emociones, será más difícil sacar provecho. Aquí te comparto algunas cosas que pongo en práctica en momentos así.
Dormir, sin mitos | Respondo a tus preguntas
Dormir sin mitos, midas o no: cómo leer (o no) tus datos, qué pasa si falta REM o profundo y por qué la regularidad importa más que “perseguir minutos”. Qué mirar si usas algún dispositivo y qué señales simples usar si no, sin obsesionarte. Cafeína hasta el mediodía y el alcohol como factor que fragmenta el sueño; ideas prácticas para despertares nocturnos y nocturia, más respiración nasal/mouth taping con precaución. Cierra con mi ejercicio “5 puntos de gozo”, una práctica breve para terminar el día en calma y favorecer un mejor descanso.
Métricas sí, ansiedad no.
Cuando en Silicon Valley invierten miles de millones de dólares por varios años, es probable que todos terminemos involucrados. Y sí, hoy por hoy somos muchos los que llevamos algún dispositivo (reloj, pulsera, anillo) que nos muestra datos sobre sueño, frecuencia cardiaca, pasos, calorías, y demás. Detrás de la precisión de estos datos hay mucha tela y mercadeo, pero de eso en otra ocasión. Si me preguntas ¿Vale la pena apoyarse en estos dispositivos? Mi respuesta es un rotundo SÍ. Luego como con todo, hay que aprender en el proceso. Puedes a través de ellos entender mejor tu cuerpo, pero puedes también distanciarte de él.
Algo que para mi lo cambió todo
Hace 2 años decidí convertir tanta información acumulada sobre salud y rendimiento en un experimento personal. Me sentía abrumado con infinidad de estudios, consejos de expertos e información viral. Estaba estudiando Ciencias de la Salud y el programa académico me ayudaba a filtrar, pero necesitaba aterrizar en lo práctico y sobre todo, probarlo y medirlo en mí. Mi esposa se reía con cada nuevo invento.
Hoy, docenas de dispositivos y protocolos después, quiero empezar a compartirte lo que aprendí, las herramientas que mejor me han funcionado y las reflexiones que me han guiado. Gracias por estar aquí y acompañarme en esta aventura.